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Kit de emergencia para ejecutivas

Son muchos los productos que pueden ayudar a las profesionistas a lucir perfectas en poco tiempo
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Soledad Torres
El Universal
Martes 27 de mayo de 2008

Si hay algo que define a las mujeres que trabajan es el poco tiempo que tienen para ellas y la necesidad de lucir perfectas, ya sea en la oficina o en un almuerzo de trabajo. Pero hoy, con la variedad de productos que existe, no hay excusas para descuidarse.

El ideal es mantener un kit de emergencia en el escritorio de la oficina. Sólo unos cuantos productos clave que les permitan revitalizar un rostro cansado, disimular imperfecciones, cuidarse de lo agresivo que pueden ser factores como la calefacción y el aire acondicionado, y aportar algo de color antes de una comida o reunión de negocios.

Rostro protegido

Si piensa que en el invierno no hay peligros para la piel, y que estando en la oficina no se corre ningún riesgo, está en un error. La calefacción y el aire acondicionado pueden ser importantes agresores si no sabemos cuidarnos. Su principal daño es la deshidratación cutánea, y la consiguiente sensación de tirantez.

Para combatir estos efectos, nunca se debe salir de la casa sin antes aplicar una crema hidratante. Si lo olvidó, acuda a esa crema de textura liviana que debe guardar en el cajón de su escritorio. Una buena alternativa resultan también los sprays hidratantes, sobre todo si está maquillada.

Ocultando imperfecciones

No hay excepciones; por uniforme que sea el cutis todos tienen algo que ocultar. Las ojeras por la falta de sueño, las manchas que dejó el sol del verano o un desagradable granito; no importa lo que sea, un buen corrector siempre es útil. El truco es usar algo bien fluido, que se funda con la piel, y de un tono más claro que ésta. Para que se absorba mejor hay que dar pequeños golpecitos con la yema de los dedos. Si usa base de maquillaje, el corrector siempre debe aplicarse primero.

Algo de brillo

Por natural que sea el look que cultivemos, un toque de brillo nunca está de más. Basta una pasada de lipgloss por los labios para que se vean más femeninos y voluptuosos. En la oficina puede usar uno incoloro, y en la noche o en una reunión importante se puede mezclar el brillo con una pizca de color de un labial mate

Efecto lifting

Ya sea para una comida después del trabajo o un evento en la oficina, siempre hay ocasiones en que nos gustaría lucir mejor, con una piel más firme y lozana, y ojalá en cosa de segundos. Bueno, la cosmética lo hace posible a partir de sueros y cremas con formulaciones específicas, que contienen activos de acción inmediata, aunque momentánea. Lo que hacen es levantar el contorno del óvalo facial y tensar la piel, lo que produce un efecto visible de rejuvenecimiento.

Bases milagrosas

Atrás quedaron las bases untuosas que lo único que hacían era cubrir los poros, impidiendo una buena respiración de la piel. Hoy no sólo son de texturas livianas, tonos más naturales, y más sencillas de aplicar, sino que además están enriquecidas.

Algunas contienen agentes antiedad. Otras, las llamadas inteligentes, hidratan las zonas secas del rostro y matizan las más grasas. Ahora también hay productos que se aplican como crema, pero al final dejan la piel con un acabado polvo, lo que evita los brillos.

Borrar la fatiga

Cuando no se tuvo un sueño reparador se nota en la cara. La falta de luminosidad y un aspecto más grisáceo nos delata. Aquí, lo más útil es potenciar la renovación celular, sólo así las células deterioradas que están en la superficie darán paso a otras nuevas que mejoran el aspecto y la textura de la piel. Se necesita exfoliar el rostro una vez por semana con un producto con gránulos, pero también podemos aprovechar las cremas que alivian el estrés cutáneo.

Éstas nos ayudan desde dentro hacia fuera, potencian la renovación desde las propias células madre. Los cosméticos que contienen ácido láctico o vitamina C también ayudan, ya que favorecen el recambio de células.

Manos perfectas

Unas manos resecas y agrietadas denotan descuido, sobre todo si consideramos que no hay que hacer demasiados esfuerzos para que se vean bien.

La manicure cada dos semanas es una buena costumbre, pero no es suficiente.

Un imprescindible: tener siempre cerca una crema que las hidrate y humecte. El ideal es aplicarla varias veces al día, sobre todo después de lavarse las manos.



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