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Del agua a su mesa

La Huerta Hidropónica ofrece al comensal gyros, paninis, crepas, ensaladas, así como café orgánico chiapaneco. Apoyado por su esposa Karla Macías Macotela, su compañera en la universidad, se instaló en una habitación de la casa que hoy ocupan en la colonia Nápoles, para operar su agrupación
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El Universal
Viernes 14 de julio de 2006

Años atrás, Rodrigo Domenzain empezó a alternar sus estudios de derecho en la Universidad Anáhuac del Sur, con su vocación hacia las labores de voluntariado social, inquietud que lo llevó a fundar, en septiembre de 1999, AMAR (Atención Médica y Ayuda Rural) una asociación civil enfocada a fomentar el desarrollo de proyectos productivos en comunidades rurales.

Apoyado por su esposa Karla Macías Macotela, su compañera en la universidad, se instaló en una habitación de la casa que hoy ocupan en la colonia Nápoles, para operar su agrupación. Gracias a un curso impartido por la FAO, siglas en inglés del Fondo para la Agricultura y la Alimentación, descubrió las técnicas de hidroponía, que de inmediato comenzó a difundir en las capacitaciones que imparte.

Al principio, sus cursos eran dirigidos exclusivamente a campesinos, pero pronto descubrió sorprendido la existencia de muchos otros interesados por tomarlos: jubilados, empresarios y estudiantes no sólo de carreras agropecuarias, sino también de tipo administrativo, deseosos de crear su propio negocio. (Más información en su página electrónica www.amar-ac.org)

Las bondades de la hidroponía

El éxito de los cursos impartidos por la fundación presidida por Rodrigo ha sido considerable, pues no sólo ha logrado que algunos de sus ex alumnos estén por empezar a exportar sus productos a Francia y Japón, también abrió, desde principios de año, el restaurante donde se consumen las verduras cultivadas en el lugar.

"En los 130 metros cuadrados de los que dispone el patio y algunos rincones de la casa, producimos mensualmente un millar de lechugas y, cuatrimestralmente, cinco toneladas de jitomate", comenta.

Estas asombrosas cantidades, explica a continuación, se deben a que esta técnica permite una optimización del espacio dedicado a la producción: mientras que los sistemas tradicionales de cultivo producen, en promedio, 50 toneladas de tomate por hectárea, con la hidroponía puede multiplicarse hasta por 10 dicha cantidad, además en un tiempo menor y con la décima parte de agua.

Explica que dichos nutrientes son un total de 16, tres de los cuales los proporciona el propio medio ambiente, y los restantes se administran directamente, disueltos en agua.

La Huerta Hidropónica ofrece al comensal gyros, paninis, crepas, ensaladas, sándwiches, así como café orgánico chiapaneco, entre otras opciones. En cuanto a la textura y sabor de los productos así cultivados, éstos son muy distintos a los cosechados por técnicas tradicionales.

Rodrigo señala que es común que la gente entre al establecimiento a disipar las dudas que generan el nombre y la fachada; entonces aprovecha para platicar sobre el concepto y añade que el lugar no es sólo un restaurante, sino también un mostrador de los productos que genera la fundación que preside. "Tenemos la carta en la puerta para que la gente no se asuste, pensando que va entrar a comer puro pasto", bromea.

Las técnicas hidropónicas

Todos las hemos aplicado, por lo menos alguna vez en la vida, cuando en la infancia realizamos la tarea escolar de colocar un frijol dentro de un frasco de vidrio lleno de algodón, para que germinara.

Al hablar del proceso hidropónico, es imprescindible mencionar cuatro términos clave que lo sintetizan: almácigo, sustrato, solución nutritiva y contenedor.

El primero es el "cunero" donde se ponen a germinar las semillas, conocido como almácigo, para luego traspasarse la planta al sustrato, medio o sustento inerte donde se coloca para que continúe su desarrollo, el cual descansa dentro de un recipiente elaborado de material opaco e inerte, como el plástico, llamado contenedor, que será regado con la solución nutritiva que lleva disueltos la mayoría de los componentes nutricionales.

Tres son las principales técnicas principales de cultivo hidropónico, señala Rodrigo Domenzain: la primera es el sustrato sólido, como el ya señalado del frijol colocado en algodón para su germinación, que puede sustituirse por grava, tezontle u otros materiales que permitan drenar la solución nutritiva aplicada.

Otro es utilizar un recipiente con solución nutritiva, donde se sumergen las raíces, una vez puestas a flotar las plantas. Por último, está el sistema de PVC, donde la solución nutritiva circula permanentemente, como en una fuente, por una red de tubos de este material con perforaciones por donde crecen las plantas.

 
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