![]() |
Formato de impresión patrocinado por | ||
| El Atayde recupera el origen del circo |
|
Lucina Jiménez*
El Universal Domingo 27 de agosto de 2006 Cultura, página 1 |
|
La acrobacia ecuestre, último número de los más de 10 episodios de los que se integra la función de verano, tomó un año para ser producido, ya que implicó la adquisición de los animales y su entrenamiento, la puesta en pista del movimiento acrobático y escénico, además de la creación de un vestuario especial
|
|
Renovación y recuperación En estos días en que poco se habla del circo mexicano como parte de las artes escénicas, los artistas del circo más antiguo de México, el Atayde Hermanos, fundado en 1888, se entregan con disciplina y talento en la pista de la carpa Astros. A pesar de la falta de reconocimiento, el circo mexicano se mueve y se renueva a partir de volver a su origen. Aunque usted no lo crea, el Atayde ha regresado la máquina del tiempo, nada menos ni nada más que dos siglos. Bajo el mismo lema de hace décadas: ¡Vamos, vamos, vamos, al Circo Atayde Hermanos!, esta compañía mexicana ofrece a los espectadores la oportunidad de apreciar lo que, a mediados del siglo XVIII, dio lugar a la creación del circo mismo: la acrobacia en caballos, la cual llegó a convertirse en su emblema tradicional en muchas partes del mundo. Se trata de un espectáculo de acrobacia ecuestre con la que se cierran las funciones de la temporada que está por concluir el próximo 3 de septiembre, dirigido por don Alberto Atayde, distinguido y cuidadoso domador de caballos y miembro de la tercera generación de la familia circense. La acrobacia ecuestre, último número de los más de 10 episodios de los que se integra la función de verano, tomó un año para ser producido, ya que implicó la adquisición de los animales y su entrenamiento, la puesta en pista del movimiento acrobático y escénico, además de la creación de un vestuario especial que reproduce el que utilizaban los antiguos artistas del circo en el siglo XVIII. Ataviados a la usanza del saltimbanqui, la trouppe, integrada por artistas argentinos que han colaborado hace tiempo con el circo mexicano, logran diferentes montajes acrobáticos en dos o más caballos, poniendo en evidencia uno de los principios básicos del circo moderno. Hace muchos años que no se veía en México un espectáculo tan clásico como éste que ahora está por despedirse. La acrobacia en caballos La acrobacia en caballos da lugar al nacimiento del circo moderno. De ahí que el espectáculo que hoy se puede ver en la ciudad de México tenga un profundo sentido histórico. En 1768, en Londres, un joven soldado de nombre Philip Astley descubrió que si un caballo galopa en círculo, es posible para el ser humano mantenerse de pie en equilibrio sobre el corcel. Este principio marcó la entrada del teatro hípico en el espacio circense, consolidando toda una época del espectáculo, al que luego le siguieron diversas transformaciones en las cuales aparecen los acróbatas y los malabaristas. En el Atayde, los acróbatas, en pleno siglo XXI, no sólo mantienen el equilibrio con los caballos a galope, sino que suben y bajan haciendo figuras de dos, tres o hasta cuatro participantes. Así, en el periodo de fines del siglo XVIII al XIX, los acróbatas, ataviados como saltimbanquis o como soldados romanos comenzaron a montar diversos géneros acrobáticos en corceles especialmente entrenados para tales fines. Las mujeres acróbatas también hicieron su aparición, así que a mediados del siglo XIX, las amazonas se convirtieron en un símbolo emblemático del circo. El circo, hijo del caballo El circo se consolida como espectáculo justamente en el siglo XVIII, casi como hijo del caballo, derivado de los actos de caballería y de la acrobacia ecuestre que termina por instituir la pista en círculo como espacio escénico internacional. A pesar de que han transcurrido dos siglos, el circo, en las diversas culturas, sigue tomando lugar en una pista redonda que mide el cabalístico número de 13 metros de diámetro. Así ocurre en Rusia, Francia, India, España, Brasil y México. La pista es el escenario donde los artistas desarrollan su destreza en espectáculos donde la estupefacción, sorpresa, curiosidad, risa, ridículo, misterio, audacia, inaudito y el desafío, o el aprovechamiento de las leyes de la física, son los elementos fundamentales de una teatralidad, de un movimiento escénico y una musicalidad que atrapa a los espectadores, sin importar la edad. La obsesión por los animales La presencia de los animales en los rituales, en el espectáculo teatral y en el circo, es antigua en el mundo. Tal vez por influencia de los griegos o aun de los romanos, el circo ha desarrollado una relación de complicidad y dependencia entre el hombre y los animales, en una simbiosis donde el exotismo, la fiereza y el valor se convierten en parte de su esencia. En determinados momentos fueron parte del circo no sólo leones y jirafas, perros o elefantes, sino incluso serpientes, tarántulas y otro tipo de criaturas. Los animales han jugado y siguen jugando un lugar importante también en el teatro y el cine, como el lector recordará gracias a los animales amaestrados de los hermanos Gurza, quienes incursionaron durante años en el cine mexicano y aún en las pantallas internacionales. Si tiene oportunidad, vale la pena observar este reto de volver a los orígenes del circo mediante la acrobacia ecuestre. *Antropóloga
|
|
© 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V. |