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TLALNEPANTLA, Méx.— El Parque de los Muertos lució vacío al amanecer de ayer, cuando se cumplieron 23 años de la explosión que cimbró el norte de la ciudad de México y terminó con la vida de más de 500 pobladores de San Juanico.
No hubo misa ni la ceremonia luctuosa que cada año encabezan el alcalde en turno y el obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, quien tampoco asistió. “Tal vez porque tuvo un partido de golf”, afirmó el diputado federal Raciel Pérez Cruz.
Sólo integrantes del Cuerpo de Bomberos de Tlalnepantla, encabezados por el subdirector de Bomberos y Protección Civil, Fabrizio Montiel Jaramillo, realizó una breve guardia en la cruz que marca la fecha de la tragedia, con la leyenda por los muertos del 19 de noviembre de 1984.
El olvido oficial enojó a los habitantes de San Juanico, apuntó Arturo Rivas González, presidente del Grupo Ixhuatepec, asociación civil, pues “para los que aquí vivimos la tragedia no se olvida y el peligro está latente”.
El olor a gas “es el perfume mortal al que desgraciadamente nos hemos acostumbrado y se percibe todas las madrugadas por el desfogue de válvulas de las gaseras”, afirmó Armando Cano Morales.
“Del decreto presidencial de Miguel de la Madrid, que en 1984 ordenó el retiro de las industrias de alto riesgo, nadie habla y aquí siguen operando seis gaseras, la planta de Pemex Satélite Norte y empresas químicas, que hacen de Ixhuatepec un coctel químico de alto riesgo para la población”, afirmó Porfirio Morales Ayala, habitante de San Juanico.
El murmullo de un rosario que organizó doña Lucha y las lágrimas de hombres y mujeres que aún lloran a sus muertos fue el mayor homenaje público que ayer se rindió a los fallecidos por la explosión en el Parque de los Muertos.
Donde hace 23 años había cientos de casas, hoy hay un jardín con más cemento que árboles. Ahí fallecieron familias completas que quedaron calcinadas durante las explosiones de 1984; la mayoría de ellas fueron sepultadas en una fosa común en el panteón de Caracoles.
La cifra oficial fue de 535 muertos, “pero nosotros enterramos a más de mil”, apuntó otro de los integrantes del Grupo Ixhuatepec; además de miles de personas que quedaron lisiadas por el fuego que envolvió su cuerpos.
Las lágrimas aún asoman en los ojos de Paulina, al recordar el amanecer del 19 de noviembre de 1984, cuando estaba formada en la fila de la lechería junto con otras mujeres, algunas de las cuales no sobrevivieron.
Atrapados sin salida
A las 7:00 horas, integrantes del Grupo Ixhuatepec se concentraron con carteles para protestar por la obstrucción de los accesos de seguridad en San Juanico y la operación de más de 15 industrias de alto riesgo.
“Sin embargo, ni autoridades federales, estatales y ahora ni el alcalde Marco Antonio Rodríguez Hurtado llegaron; sólo mandaron un funcionario de quinta a colocar la corona; éste no permaneció en el lugar más de 10 minutos”, aseveró Armando Cano, al referirse a Miguel Gómez, subdelegado municipal.
En la zona industrial de San Juan Ixhuatepec, además de tener empresas de alto riesgo, diario cruzan mil pipas de gas y combustible en promedio, señaló el subdirector de Protección Civil, Frabrizio Montiel Jaramillo.
Sin embargo, la única salida a la zona industrial es la avenida San José, que desemboca a la autopista México-Pachuca, el resto son callecitas obstruidas por un tianguis que se instala todos los días en San Juanico, “por lo que estamos atrapados”, apuntaron los vecinos.
Pese a ello “en San Juan Ixhuatepec ya no hay riesgo de que se registre una nueva explosión como la de 1984, porque las gaseras ya no almacenan gas y la planta de Pemex tampoco sirve de almacén de combustible”, los enormes contenedores de la planta Satélite Norte, “sólo guardan lo que se distribuye el mismo día” al valle de México, afirmó el subdirector de Protección Civil municipal.
En tanto, en la estación de bomberos permanecen ocho bomberos para atender emergencias en la zona.