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| Sueltan los diablos en Trinidad |
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Juan José Rodríguez
El Universal Jueves 24 de enero de 2008 |
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Un país pequeño y con raíces cosmopolitas que ofrece al mundo una bacanal de ritmo, colores y sabores criollos en su famosa fiesta de carnaval
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Entre los conocedores en materia de carnavales, una de las principales referencias es Trinidad y Tobago. Tierra con una interesante historia de mestizaje, que ha dado por resultado un carnaval con una identidad fuerte y singular. ¿Donde está Trinidad y Tobago? Se trata de un país constituido por 23 islas cercanas a la costa oriental de Venezuela. Las dos más grandes (Trinidad y Tobago) le dieron nombre. Fue colonia española, holandesa, francesa y finalmente inglesa. Los pobladores indígenas fueron exterminados y sustituidos por esclavos africanos y trabajadores inmigrantes de India, China, Líbano y Siria. Ese carácter multiétnico es la mayor riqueza cultural del país caribeño. La fiesta En Trinidad el carnaval sólo dura dos días. Este año será el cuatro y cinco de febrero. Los pobladores locales aseguran que a alguna deidad se le debe agradecer tener sólo un carnaval al año, pues de otro modo Trinidad y Tobago se convertiría en una bacanal continua. Proclaman que se pueden ver miles de hombres luciendo un torso bien proporcionado y hasta 20 mil mujeres en bikini, todos bailando por las calles de Puerto España, la capital. Suficiente para alterar el ritmo cardiaco, incluso de un monje budista. El preludio al carnaval lo da el festival musical Panorama, una competencia donde se dan cita los mejores ejecutantes del pan (llamado por los anglosajones steel drum), instrumento que surgió con la prohibición –a mediados del siglo pasado– de salir en carnaval a tocar los tambores típicos de los africanos. La creatividad llevó al legendario Spree Simon a crear un instrumento con un barril metálico capaz de entonar melodías con un dulce y alegre sonido. La celebración oficial inicia el lunes (este año será el cuatro de febrero) a las dos de la tarde con la fiesta de J’ouvert –día de apertura en francés criollo– en que los primeros contingentes de gente desfilan danzando disfrazados con harapos e incluso con el cuerpo embarrado de lodo. Ahí es donde los novatos y turistas pueden integrarse a la comitiva de manera informal si lo desean. Los personajes más llamativos en esta celebración son los "demonios azules", comparsas que se pintan el cuerpo y asustan a los turistas. Son reminiscencia de una burla que hacían los antiguos esclavos de sus patrones, pues estos se vestían de ese color para el día anterior al Miércoles de Ceniza. Ese día conviven todos sin importar nacionalidad, raza o condición económica. El chiste es gozar entregado a los placeres mundanos. A las siete de la noche comienza el desfile de las comparsas formales con trajes multicolores y acompañadas por las bandas de calipso y soca, –ritmos regionales de origen africano y cercano al reggae aunque más rápidos, como la samba– moviendo las caderas a un ritmo que sólo las brasileñas pueden superar. Cada comitiva va encabezada por el rey y la reina que han sido elegidos por sus seguidores. Tras los ajetreados días y noches de fiesta, el mejor lugar para reponer fuerzas son las playas de Tobago, la segunda isla en importancia del archipiélago con hoteles de buena calidad y aguas tranquilas para bucear.. Trinidad y Tobago es una experiencia distinta y prometedora en un destino poco conocido en México. Si vas a su carnaval, seguro lo recordarás por muchos años.
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