Situadas a unos 25 kilómetros de Dunhuang, en la provincia de Gansu,
China, las Grutas de Mogao son un conjunto de más de 700 cuevas
excavadas en la ladera de una montaña.
Atesoran más de 2 mil 400 esculturas policromadas, frescos que
abarcan una superficie aproximada de 45 mil metros cuadrados,
documentos y otra serie de reliquias que convierten al enclave en uno
de los epicentros de la cultura budista.
Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, las
primeras grutas fueron excavadas en el siglo IV por monjes que también
se encargaron de decorar su interior con esculturas, pinturas y
diversos objetos en homenaje a Buda, si bien la mayoría son
posteriores, de hace unos mil años.
El primer cometido matutino de los expertos de la Academia Dunhuang,
encargada del estudio y conservación de las piezas pinturas que
atesoran las cuevas, es retirar la arena llegada durante las horas
precedentes.
Pero la afluencia de visitantes ha empezado a repercutir en la
"salud" de las obras de arte de Mogao, dice el subdirector de la
academia, Wang Xudong.
Explica que el excesivo turismo "acelera su envejecimiento" al
romper el equilibrio de las cuevas, que necesitan un clima templado y
poco húmedo. "Lo ideal sería que los turistas no sobrepasasen los 2 mil
al día, ahora llegan hasta 5 mil".
Los turistas llevan calor
El experto explica que la temperatura dentro de las cuevas ronda los
17 grados y la humedad, 20%. Sin embargo, cuando llegan turistas
alcanzan los 30 grados y 60% de humedad.
"Además, cuando los turistas abandonan las grutas, los grados tardan
en descender, por lo que, al cabo del día, son muchas las horas en las
que las cuevas cuentan con altas temperaturas", agrega.
Las iniciativas para proteger las grutas son básicamente dos: la
colocación de una red de nailon alrededor de las cuevas y la plantación
de árboles a sus pies para tratar de detener a la arena.
Pese a que el desierto sigue erigiéndose como "la principal amenaza"
, sus labores de conservación se han visto dificultadas más durante los
últimos años debido al aumento de turistas, "influye" en su deterioro.
"Se trata de que la protección y exhibición de las cuevas sean
compatibles", señala Wang, por lo que se tratan de adoptar fórmulas;
"la más importante, un proyecto ya aprobado para la construcción de un
centro de muestra digital", destaca.
"En él daremos las explicaciones sobre las grutas a los turistas,
que irán luego a visitarlas. Así, reduciremos el tiempo de estancia en
cada cueva de ocho minutos a unos cuatro, un recorte que redundará en
beneficio de las obras de arte y de los propios turistas.