Este carnaval es el único que puede rivalizar con el ya muy conocido
de Río de Janeiro. Pero no es haciendo una fiesta más comercial y un
enorme sambódromo. Salvador apela a sus raíces como el alma de su gran
fiesta popular, pues es la ciudad que encierra la historia y el corazón
de la cultura brasileña.
Esta mística ciudad fue centro de llegada de los esclavos africanos.
Hoy conserva una gran población de negros y mulatos, lo cual se refleja
en su carnaval, que hace alusiones en sus celebraciones, ritmos y
danzas a sus ancestros africanos.
La apertura en 2008 será el jueves 31 de enero, en el barrio de
Cajazeiras, donde el prefecto de la ciudad entregará las llaves de ésta
al Rey Momo, quien entonces decreta la apertura de la juerga. Todo
mundo tiene licencia para dar rienda suelta a la diversión y los
placeres mundanos, una materia en la que los brasileños son expertos.
Este año, el lema de su carnaval será: "El corazón del mundo late
aquí" y hará homenaje al capoeira, mezcla de danza y arte marcial que
los esclavos trajeron a estas tierras y hoy se conoce en todo el mundo.
Al son del berimbau, los mestres (maestros) de este deporte dan
ágiles giros y embestidas que no tienen por objetivo dañar al
compañero. Es una danza con vigor, sensualidad y destreza con una
peculiar estética.
El desfile de carnaval se ameniza con la música de los Blocos afro,
que son enormes grupos de percusionistas. El más famoso es Filhos de
Gandhi, fundado en 1949 y que hoy se compone de 6 mil miembros.
Los trios elétricos, son el equivalente a nuestros carros
alegóricos: camiones con una plataforma con grupos musicales y un
equipo de amplificación que puede desquiciar al más tranquilo. Los
ritmos de axé, forró y samba junto con las caderas de las bahianas
contagian el furor por el baile a todos los visitantes.
Una canción de Caetano Veloso (oriundo de Bahía) dice: "Los únicos que no siguen al trio elétrico son los muertos".