Entre los conocedores en materia de carnavales, una de las
principales referencias es Trinidad y Tobago. Tierra con una
interesante historia de mestizaje, que ha dado por resultado un
carnaval con una identidad fuerte y singular.
¿Donde está Trinidad y Tobago?
Se trata de un país constituido por 23 islas cercanas a la costa
oriental de Venezuela. Las dos más grandes (Trinidad y Tobago) le
dieron nombre. Fue colonia española, holandesa, francesa y finalmente
inglesa. Los pobladores indígenas fueron exterminados y sustituidos por
esclavos africanos y trabajadores inmigrantes de India, China, Líbano y
Siria. Ese carácter multiétnico es la mayor riqueza cultural del país
caribeño.
La fiesta
En Trinidad el carnaval sólo dura dos días. Este año será el cuatro
y cinco de febrero. Los pobladores locales aseguran que a alguna deidad
se le debe agradecer tener sólo un carnaval al año, pues de otro modo
Trinidad y Tobago se convertiría en una bacanal continua.
Proclaman que se pueden ver miles de hombres luciendo un torso bien
proporcionado y hasta 20 mil mujeres en bikini, todos bailando por las
calles de Puerto España, la capital. Suficiente para alterar el ritmo
cardiaco, incluso de un monje budista.
El preludio al carnaval lo da el festival musical Panorama, una
competencia donde se dan cita los mejores ejecutantes del pan (llamado
por los anglosajones steel drum), instrumento que surgió con la
prohibición –a mediados del siglo pasado– de salir en carnaval a tocar
los tambores típicos de los africanos. La creatividad llevó al
legendario Spree Simon a crear un instrumento con un barril metálico
capaz de entonar melodías con un dulce y alegre sonido.
La celebración oficial inicia el lunes (este año será el cuatro de
febrero) a las dos de la tarde con la fiesta de J’ouvert –día de
apertura en francés criollo– en que los primeros contingentes de gente
desfilan danzando disfrazados con harapos e incluso con el cuerpo
embarrado de lodo. Ahí es donde los novatos y turistas pueden
integrarse a la comitiva de manera informal si lo desean.
Los personajes más llamativos en esta celebración son los "demonios
azules", comparsas que se pintan el cuerpo y asustan a los turistas.
Son reminiscencia de una burla que hacían los antiguos esclavos de sus
patrones, pues estos se vestían de ese color para el día anterior al
Miércoles de Ceniza.
Ese día conviven todos sin importar nacionalidad, raza o condición
económica. El chiste es gozar entregado a los placeres mundanos.
A las siete de la noche comienza el desfile de las comparsas formales
con trajes multicolores y acompañadas por las bandas de calipso y soca,
–ritmos regionales de origen africano y cercano al reggae aunque más
rápidos, como la samba– moviendo las caderas a un ritmo que sólo las
brasileñas pueden superar.
Cada comitiva va encabezada por el rey y la reina que han sido elegidos por sus seguidores.
Tras los ajetreados días y noches de fiesta, el mejor lugar para
reponer fuerzas son las playas de Tobago, la segunda isla en
importancia del archipiélago con hoteles de buena calidad y aguas
tranquilas para bucear..
Trinidad y Tobago es una experiencia distinta y prometedora en un
destino poco conocido en México. Si vas a su carnaval, seguro lo
recordarás por muchos años.