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Hechos a mano, de colores llamativos y materiales autóctonos. Fueron hechos para divertir. Son los juguetes mexicanos que apenas sobreviven a la globalización gracias al gusto de algunos nacionales y al asombro del turismo extranjero que, como niños, se emocionan ante objetos tan sencillos y creativos.
La juguetería mexicana no es un juego, se elabora en pequeños poblados de Michoacán, Jalisco y Guanajuato y se distribuye en su mayoría en establecimientos turísticos del DF como el mercado de la Ciudadela, el Centro Artesanal Buenavista y el mercado de Sonora.
Debido a que estos puntos de venta se han reducido, algunos artesanos consideran que esa es la razón por la que los niños actualmente han perdido el contacto con estas piezas.
De un mundo surrealista
En Oaxaca se elaboran muñecos y animales de apariencia tosca en madera policromada. Son originarios de aquí las figuras con brazos rígidos, tallados por separado y pegados al cuerpo por medio de clavos.
De la madera se aprovechan las raíces, corteza, tronco, ramas, florescencias, frutos, fibras y semillas para la confección de carros y soldados.
Hay también un sinfín de piezas de juguetería poco comunes como los de talla de madera en Arrazola, en la que los artesanos plasman su ingenio en copal y crean una zoología fantástica conocida como "alebrijes", seres surrealistas que constituyen uno de los elementos fundamentales en la juguetería nacional. Pueden asustar a los pequeños, pero también encantar a sus padres que los consideran objetos de colección.
El principal atractivo de San Bartolo Coyotepec es la alfarería de barro negro, elaborado a partir de las técnicas de calado y bruñido. En la afamada tienda Santa Rosa hallarás miniaturas desde 10 pesos. En barro rojo consigues pelotas y muñecas de Ocotlán de Morelos, los viernes en el tianguis del pueblo.
Otros que le entran al juego
En Jalisco, los artesanos acostumbran subir al monte a cortar la palma, la secan a la sombra y la preparan para pintar sobre ella burros, conejos, caballos o monos sonrientes, además de cirqueros de rafia, muñecas de porcelana y títeres.
Tlaquepaque, Jalisco, fabrica esqueletos para los días de muertos. Según José Peña, originario de Oaxaca, pero radicado en dicha entidad, los mejores días para la venta son durante la celebración de muertos.
La pieza más vendida en los mercados y tianguis es la sonaja y los canastos en miniatura, debido a su bajo precio, el primero cuesta cinco pesos y el segundo sólo tres.
Guanajuato es famoso por sus muñecas de cartón, las figuras de lámina y las cometas, desde el tamaño de un alfiler hasta de dos metros de altura, y se consiguen sobre todo en los mercados artesanales.
Uno de las piezas más singulares es la rueda de la fortuna, hecha de lámina y alambre por artesanos de Silao, y que actualmente forma parte de la colección del Papalote Museo del Niño, en la ciudad de México.
Puebla presume sus perinolas, yoyos, resorteras y rompecabezas. Ahí, los talleres se clasifican en cuatro rubros: juguetes que se bailan (sonajas, tambores y palos de lluvia), los que reúnen a amigos o a la familia (rompecabezas y memoramas), con los que viajas (papalotes y carros), y con los que sueñas (como la lotería).
¡A jugar, que la vida se va a acabar!
Las fiestas son parte de la cosmovisión de los mexicanos. Las más esperadas son las ferias de pueblo como homenaje a un santo patrono o a la virgen de una localidad.
Una muestra de este folclor se experimenta en el parque Xcaret, en la Riviera Maya, donde además de divertirse rompiendo piñatas, los visitantes pueden adquirir artesanías de madera, trapo y cartón en su tienda de souvenirs.
De origen maya
Cancún no es sólo un complejo turístico de edificios fastuosos y playas blancas, también ofrece recuerdos prehispánicos, réplicas de deidades en elegantes piezas de ajedrez de piedra y madera tallada, juegos de té con incrustaciones de nácar y hueso, y hasta balones de cáscaras de coco.
Si buscas variedad y mejor precio que en las tiendas de la zona hotelera, busca en las plazas y Kihuic (mercados en lengua maya) como Plaza Galerías, Plaza Cancún 2000, Kihuic (en la avenida Tulum) y el tradicional 28 (en la súper manzana 28).
Para el carnaval
Si viajas a Tlaxcala reserva un par de horas para visitar la plaza Xicoh- tencatl, a un costado del zócalo, donde los fines de semana y días festivos hay un tianguis artesanal. Otra opción es visitar los talleres de Tlatempa, especializados en dar vida a la madera de ayacahuite y seleccionar tu máscara favorita para el carnaval.
En la ciudad de México, la firma Chala optó por promover "cacharros de asombro". Se trata de juguetes elaborados con barro que se comercializan en algunas delegaciones capitalinas como Benito Juárez y Tláhuac, además del Museo de Arte Popular en el centro de Coyoacán.